LA COMUNICACIÓN EFECTIVA EN EL CENTRO DE TRABAJO

La clave para todo colaborador de una empresa es el conocimiento y las conversaciones o la comunicación; pero el que garantiza un desempeño superior son las conversaciones. “Solo la acción puede ser productiva y las conversaciones son acciones”.

Es importante tomar la conciencia debida que el desarrollar las competencias conversacionales nos abre puertas a muchas posibilidades así también saber usar las adecuadas de acuerdo a cada tipo de conversación.

Por ejemplo la manera como fundamos, hacemos, entregamos y recibimos juicios o cuando pedimos, ofrecemos y elaboramos promesas. Todo ello genera diferentes efectos. Por tanto; siempre debemos hacernos las siguientes preguntas:

• ¿Qué queda esperar del empleado que no sabe fundar sus juicios respecto a las consecuencias de sus acciones?

• ¿Qué pasa cuando tiene dificultades para pedir?

• ¿Qué consecuencias puede tener todo ello en el equipo de trabajo?

• ¿Qué pasa cuando existen esas incompetencias generales en el trabajo?

Los componentes de la conversación son el lenguaje; la emocionalidad y la corporalidad. Cada una de ellas posee competencias específicas que inciden en la eficiencia y la eficacia.

Se necesitan diferentes competencias para efectuar un reclamo o para evaluar diferentes alternativas de solución ante una situación de conflicto. El impacto que genera el no saber usar dichas competencias ante un reclamo puede ocasionar comprometer la relación con la otra persona. Otro impacto es que al querer buscar nuevas posibilidades de solución se logra lo contrario. Se cierran las posibilidades.

Peter Drucker afirma que las dificultades para resolver un problema está relacionado a cómo se formula. El filósofo francés Gastón Bachelard: “Un problema sin solución suele ser un problema mal formulado”. Al modificar la formulación del problema abrimos nuevas posibilidades de solución.

El lenguaje es el sistema a través del cual comunicamos nuestras ideas y sentimientos. En las conversaciones el uso de la palabra incluye cualquier medio que permita relacionarme con otros ya sea si hablo o escribo. La palabra emitida conduce a una conversación conmigo mismo o con los otros.El poder transformador de la palabra siempre logrará efectividad en la actividades de coordinación; planificación, impactando positivamente en la productividad.

El lenguaje tiene consecuencias que permiten abrir o cerrar posibilidades. La incompetencia en el habla reduce la efectividad de nuestros objetivos. Al hablar actuamos y cada acción impacta en la efectividad de nuestro trabajo. El habla genera resultados en la conducta que conllevan consecuencias en el equipo de trabajo y a su vez impacta en la productividad.

La escucha posee competencias conversacionales que impacta en la productividad del nivel directivo. La comunicación, para Echeverría, radica principalmente en el escuchar. Por esto, escuchar es el factor fundamental del lenguaje. Nos dice: «hablamos para ser escuchados». El «hablar efectivo» sólo se logra cuando es seguido de un «escuchar efectivo».

La emocionalidad afecta las acciones y es un componente importante en la productividad del trabajador. Las acciones conversacionales pueden modificar la emocionalidad que harán emprender otras acciones. La emocionalidad es decisivo para las acciones gerenciales. La corporalidad está relacionado a la comunicación no verbal y se manifiesta de acuerdo a las emociones que se están sintiendo en ese momento. Las emociones positivas se pueden observar en la relajación de los músculos y las negativas por el contrario los hacen contraerse.

Finalmente; frente a un mercado tan competitivo; el logro de un alto desempeño dependerá del desarrollo de las “competencias conversacionales o de comunicación” donde incluyen el poder transformador del lenguaje; la escucha activa; la emocionalidad y la corporalidad que permiten abrir muchas posibilidades para emprender acciones efectivas; formular adecuadamente los problemas; superar las diversas situaciones de conflictos y mejorar las relaciones con los empleados generando un gran impacto en la eficiencia y la eficacia.

Referencia Bibliográfica: Rafael Echevarría, La empresa Emergente.

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